Lactancia materna

La semana pasada en varias conversaciones con amigos y familia salió el tema de la alfombra roja de los Oscar, y por supuesto el comentadísimo estilismo de Penelope Cruz. No voy a entrar en debates de estilismo, ya que no van con la temática de este blog, pero si voy a entar en el debate paralelo que generó la aparición de la actriz, y es que por lo visto ha decidido no darle el pecho a su bebé por recuperar la figura lo antes posible.

Dar el pecho es una decisión muy personal y tampoco debemos demonizar a aquellas madres que optan por no hacerlo. Tampoco podemos olvidar a aquellas que ni siquiera pueden decidir, ya que por diversas razones es su cuerpo el que se lo impide. Además hoy en día hay leches de fórmula estupendas que alimentan muy bien a los pequeños.

Con este post no pretendo convencer a nadie, pero si quiero compartir lo bueno que yo encuentro en dar el pecho a mi pequeña Patatita. Hace casi 3 meses que nació mi hija y desde sus primeros 30 minutos de vida le estoy dando de mamar. No puedo negar que era un momento que me daba mucho miedo. Tenía dudas si me saldría leche suficiente, si me dolería, si mi pequeña podría engancharse correctamente… Además había escuchado experiencias horrorosas por parte de conocidas, lo cual incrementaba mis miedos.

Los expertos dicen que “la mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso”. En mi caso puedo decir que es verdad. Según le acerqué el pecho a mi hija, no tardó nada en engancharlo. ¡Y ahí se quedó hasta que nos llevaron a la habitación! Es maravilloso el vínculo que se crea en ese momento.

Pese a lo bien que empezó a mamar, durante el primer mes tuve bastantes dudas y miedos (soy primeriza y cuesta evitarlo). Seguía sin tener claro si la colocaba en la postura adecuada, si succionaba eficazmente, si le daba la cantidad suficiente. Os confieso que los primeros días no dejaba de revisar los apuntes de los curso de preparación al parto!! Además cada 2-3 horas mi pequeña tenía hambre, cada toma duraba una hora más o menos, y esto se cumplía tanto durante el día como por la noche. Pensaba que iba a estar varios meses sin poder descansar, tenía un hambre horrorosa y picaba cada vez que podía, y no tenía tiempo ni para arreglarme. Cada vez que enganchaba el pecho sentía dolor porque cerraba la boquita con mucha ansia… Llegados a este punto tenéis que estar pensando: ¡Qué horror! Pues creedme, aunque fuera el mes más dificil no podía estar más feliz. Esas madrugadas en silencio con mi pequeña no me las quita nadie, mirándola embobada mientras comía. Cualquiera puede darle un biberon a un bebé, pero es su madre quien puede darle el pecho, y el vínculo que se crea en ese momento es impagable.

Después del primer mes se disiparon todos mis miedos y dudas. Tras la revisión del primer mes comprobamos que mi leche sí que le alimentaba: había engordado kilo y medio, por lo que no teníamos que complementar la lactancia con ningún suplemento. Además las tomas nocturnas comenzaron a espaciarse y al poco tiempo dormía toda la noche del tirón, así que enseguida volvimos a descansar. Aunque por lo que os he dicho que tenía muchísimo hambre y comía cada vez que podía penséis que debía estar hecha una bola, todo lo contrario. Al mes recuperé el peso que tenía antes del embarazo, así que eso que dicen que la lactancia engorda nada de nada. Los dolores que padecí en el pecho desaparecieron completamente, y el pecho no se me está quedando descolgado ni nada por el estilo, si no más bien todo lo contrario. Los meses siguientes han sido cada vez mejores!! No cambio por nada del mundo la risa que le entra cuando le voy a dar la primera toma de la mañana. Además en posts anteriores os he podido comentar lo bien que funciona la “tetanelgesia” (https://yahorapapas.wordpress.com/2011/02/10/la-revision-de-los-dos-meses/) y las defensas que les pasamos a través de la leche materna (https://yahorapapas.wordpress.com/2011/02/02/gastroenteritis-y-lactancia/).

Saliendo de la experiencia personal podemos añadir que es la alimentación más barata y que la tenemos disponible en cualquier momento y lugar, además siempre a la temperatura adecuada! El sabor siempre es distinto ya que va en función de lo que comamos, y así la adaptación de nuestros peques a la comida será mucho más sencilla. Metiéndonos en temas más científicos podemos hablar de los factores de transferencia, que son toda la información que nuestro sistema inmunológico ha obtenido a lo largo de nuestra vida y transferimos a nuestros bebés a través de la leche. Esto no lo podemos obtener de ninguna leche artficial.

En un par de meses volveré a trabajar, por lo que no podré darle todas las tomas a mí hija. Aún así espero poder mantenerle todas las que mi cuerpo y mi tiempo me permitan.

Espero que este post os haya animado a darle el pecho a vuestros hijos, y haya podido resolver alguna de vuestras dudas. Merece la pena ver a mi pequeña Patatita creciendo tanto y tan sana (aún no ha cogido ni un resfriado y tocaremos madera para que continúe así).

Veréis que no es ningún esfuerzo, si no más bien una satisfacción.

Podéis conseguir más información en :

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1 comentario

Archivado bajo bebes, hijos, lactancia, padres, primerizos

Una respuesta a “Lactancia materna

  1. Una gran reflexión sobre lactancia.

    Un saludo.

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